Las verrugas planas son causadas por la infección de las capas superiores de la piel con el virus del papiloma humano (VPH), generalmente tipos de bajo riesgo. La mayoría de las personas portan el VPH, pero las verrugas solo aparecen cuando factores adicionales como la inmunidad reducida, el daño en la piel o el mal cuidado de la piel facilitan que el virus desencadene crecimientos.
Las verrugas planas se consideran seguras en términos de riesgo de cáncer y casi nunca se vuelven malignas. Los principales problemas son el malestar estético, el posible sangrado o dolor si se traumatizan repetidamente, y la tendencia a extenderse o multiplicarse en la piel.
Las verrugas planas pueden eliminarse con métodos suaves como el láser, el nitrógeno líquido (crioterapia), la cirugía por ondas de radio o la electrocoagulación. En algunos casos, se utiliza la excisión quirúrgica con histología, especialmente si el diagnóstico no está claro. Cortar, quemar o arrancar las verrugas uno mismo es peligroso y puede causar sangrado, infección, cicatrices y un diagnóstico erróneo. Incluso después de la eliminación, pueden aparecer nuevas verrugas, por lo que el seguimiento y la prevención son importantes.