El acné vulgar se desarrolla cuando las glándulas sebáceas producen demasiado sebo, los poros se obstruyen con células muertas de la piel y las bacterias en el folículo desencadenan inflamación. Las hormonas, la genética, los productos para el cuidado de la piel, la dieta, el estrés y algunos medicamentos influyen en la gravedad del acné.
El acné vulgar en sí mismo generalmente no es peligroso, pero puede dejar cicatrices permanentes y manchas oscuras y puede afectar fuertemente la confianza y la salud mental. En casos graves y no tratados, pueden desarrollarse infecciones profundas, nódulos dolorosos y quistes, y muy raramente la infección puede extenderse más ampliamente.
El acné vulgar se trata con una mezcla de productos tópicos (como retinoides, peróxido de benzoilo y antibióticos), a veces combinados con antibióticos orales, terapia hormonal o isotretinoína en casos más graves. El cuidado suave de la piel, evitar pellizcar y abordar los desencadenantes como los cosméticos comedogénicos, el estrés o la dieta también son clave, y el progreso debe verificarse regularmente, por ejemplo, con nuestro análisis de piel por IA.