La varicela es causada por el virus varicela-zóster, que se propaga principalmente a través de gotas en el aire cuando una persona infectada tose o estornuda, y por contacto directo con el líquido de las ampollas. Después de la primera infección, el virus permanece en el cuerpo de por vida y puede reactivarse más tarde como herpes zóster.
La varicela es más común en niños, especialmente en entornos grupales como guarderías y escuelas. El mayor riesgo de enfermedad grave y complicaciones es en bebés, adultos, mujeres embarazadas sin inmunidad y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
En niños sanos, la varicela generalmente se trata en casa con descanso, líquidos, reductores de fiebre como el paracetamol, y medidas contra la picazón como lociones calmantes y antihistamínicos. Los pacientes de alto riesgo (mujeres embarazadas sin inmunidad, adultos y personas con sistemas inmunológicos débiles) pueden necesitar medicamentos antivirales como aciclovir y, a veces, atención hospitalaria. Evita rascarte, mantén las uñas cortas y nunca des aspirina a los niños con varicela.