El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster que ha estado inactivo en los ganglios nerviosos desde una infección pasada de varicela. Cuando el sistema inmunológico se debilita o está estresado, el virus puede reactivarse a lo largo de un nervio específico y causar la erupción dolorosa típica de un solo lado.
Tu riesgo de herpes zóster aumenta con la edad, un sistema inmunológico debilitado, enfermedades crónicas y ciertos medicamentos como la quimioterapia o los esteroides a largo plazo. Las personas que han tenido varicela están en riesgo, y las complicaciones son más comunes en adultos mayores y aquellos con inmunosupresión.
El tratamiento principal para el herpes zóster es la terapia antiviral temprana con medicamentos como aciclovir, valaciclovir o famciclovir, idealmente iniciada dentro de las 72 horas del inicio de la erupción. El control del dolor con analgésicos, medicamentos para el dolor nervioso y cuidado tópico calmante es crucial, y algunas personas necesitan tratamiento específico para la neuralgia postherpética.
La forma más efectiva de prevenir el herpes zóster y sus complicaciones es la vacunación contra el herpes zóster, especialmente para adultos mayores de 50 años. Los hábitos de vida saludables y un buen control de las enfermedades crónicas también ayudan a mantener tu sistema inmunológico fuerte y reducir el riesgo de reactivación.
Debes ver a un médico rápidamente si sospechas de culebrilla, especialmente si la erupción está en tu cara, cerca de tu ojo, o si el dolor es severo. Un médico puede confirmar el diagnóstico, iniciar antivirales, manejar el dolor y verificar complicaciones como daño ocular o neuralgia postherpética.
La culebrilla debe ser evaluada por un médico dentro de las 24 a 72 horas del inicio de la erupción para que el tratamiento antiviral pueda comenzar temprano. Si la erupción está en tu cara, cerca de tu ojo, o te sientes muy mal, busca atención urgente el mismo día o de emergencia.