El herpes simple es causado por la infección con HSV-1 o HSV-2, generalmente propagado a través del contacto directo con la piel o las membranas mucosas, besos o contacto sexual. Después de la primera infección, el virus permanece en las células nerviosas y puede reactivarse con desencadenantes como enfermedad, estrés, fatiga o irritación local.
Cualquiera que tenga contacto cercano con una persona infectada puede contraer herpes simple, especialmente a través de besos o contacto sexual. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados, estrés frecuente u otras enfermedades tienden a tener brotes más frecuentes o severos.
El herpes simple se trata con tabletas o cremas antivirales como aciclovir, valaciclovir o famciclovir, que acortan los brotes y reducen los síntomas. El alivio del dolor, el cuidado suave de la piel y, a veces, la terapia antiviral supresiva a largo plazo se utilizan para controlar las recurrencias frecuentes o severas.