El herpes genital es causado por una infección con el virus del herpes simple, generalmente a través del contacto sexual con una pareja infectada. El VHS-1 o VHS-2 entra a través de pequeñas grietas en la piel o mucosas y luego se instala en las células nerviosas cercanas, donde puede reactivarse más tarde y causar nuevos brotes.
Tienes un mayor riesgo de herpes genital si tienes relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas, tienes una pareja con herpes conocido o comenzaste la actividad sexual a una edad temprana. La inmunidad debilitada, otras ITS y la irritación frecuente de la piel en el área genital también aumentan la posibilidad de infección y recurrencias.
El herpes genital se trata con tabletas antivirales como aciclovir, valaciclovir o famciclovir, que acortan los brotes y reducen el dolor. Los casos leves pueden necesitar solo cuidados locales como lavado suave, ropa interior de algodón suelta, baños calientes y analgésicos, mientras que los brotes frecuentes o severos pueden requerir una terapia antiviral supresiva prolongada prescrita por un médico.
Puedes reducir el riesgo de herpes genital usando condones, limitando el número de parejas sexuales y evitando el sexo durante los brotes o cuando sientas signos de advertencia como hormigueo o ardor. Informar a las parejas sobre tu diagnóstico, considerar tabletas antivirales diarias si los brotes son frecuentes y manejar los desencadenantes como el estrés y la enfermedad también ayuda a reducir las recurrencias y la transmisión.
Consulta a un dermatólogo, venereólogo o médico de salud sexual si notas ampollas genitales dolorosas, llagas o ardor, especialmente después de un nuevo contacto sexual. Se necesita una evaluación urgente si tienes dolor intenso, dificultad para orinar, fiebre, estás embarazada o tienes un sistema inmunológico debilitado.
El herpes genital generalmente necesita atención rápida pero no de emergencia, especialmente para un primer episodio o si los síntomas son severos. Ve a atención urgente o de emergencia si no puedes orinar, tienes dolor muy intenso, fiebre alta o estás embarazada y crees que es tu primer brote.