La dermatitis se desarrolla cuando la barrera cutánea está dañada o reacciona a una sustancia, lo que lleva a la inflamación. La dermatitis de contacto irritante es causada por daños directos de cosas como el agua, los jabones, los productos químicos o la fricción, mientras que la dermatitis de contacto alérgica es una reacción inmune retardada a un alérgeno específico como el níquel, las fragancias o los conservantes. El aire seco, el mojado y secado frecuentes, y un fondo atópico (fiebre del heno, asma, eccema) hacen que la piel sea más sensible a estos desencadenantes.
Tienes un mayor riesgo de dermatitis si tu trabajo o vida diaria implica lavado frecuente de manos, trabajo húmedo, productos químicos o fricción, como en el cuidado de la salud, limpieza, peluquería, construcción o servicio de alimentos. Tener la piel seca, vivir en baja humedad, o tener fiebre del heno, asma o eccema también hace que tu piel sea más reactiva. Usar ciertos metales, cosméticos, fragancias, guantes de goma, o usar muchos productos tópicos aumenta la probabilidad de dermatitis de contacto alérgica.
La clave para tratar la dermatitis es identificar y evitar el irritante o alérgeno, proteger la piel y reparar la barrera. Esto generalmente significa reducir los ciclos de mojado-secado, usar guantes correctamente y aplicar emolientes espesos como la vaselina varias veces al día. Las pomadas de corticosteroides tópicos a menudo se prescriben durante 1 a 3 semanas para calmar el enrojecimiento, la picazón y la hinchazón, con la fuerza elegida según el área del cuerpo. La dermatitis de contacto alérgica severa o extendida puede necesitar un curso corto de esteroides orales bajo supervisión médica.
Para prevenir la dermatitis, protege tu piel de irritantes y alérgenos y mantén la barrera fuerte. Usa limpiadores suaves y sin fragancia, hidrata a menudo con cremas espesas o vaselina, y evita las duchas largas y calientes y los ciclos repetidos de mojado-secado. En el trabajo, usa guantes protectores apropiados y forros de algodón, y enjuaga y seca tus manos suavemente. Si ya conoces tus alérgenos, lee las etiquetas cuidadosamente y evita productos con esos ingredientes.
Consulta a un dermatólogo si tu dermatitis dura más de 2 a 3 semanas a pesar de un buen cuidado de la piel, sigue regresando, es muy pruriginosa o dolorosa, o interfiere con el sueño o el trabajo. También debes buscar ayuda médica rápidamente si la piel se vuelve muy hinchada, caliente o supurante, si ves pus o costras amarillas, o si te sientes mal con fiebre o escalofríos.
La dermatitis generalmente no es una emergencia, pero debes ver a un médico si dura más de unas pocas semanas, sigue regresando o se vuelve muy incómoda. Busca atención urgente si la piel se vuelve muy hinchada, caliente o dolorosa, si hay pus o enrojecimiento que se extiende, o si te sientes febril o mal.