La causa exacta del granuloma piógeno no está completamente clara, pero parece ser una respuesta de curación exagerada de los vasos sanguíneos, a menudo después de una lesión menor, irritación o quemaduras. Los cambios hormonales, algunos medicamentos y el embarazo también pueden desencadenar o promover estos crecimientos.
El granuloma piógeno en sí es benigno y no se convierte en cáncer, pero puede sangrar abundantemente o infectarse si se irrita. El principal riesgo médico es confundirlo con un cáncer de piel que puede parecer similar, por lo que es importante un diagnóstico adecuado.
Los granulomas piógenos generalmente se tratan eliminándolos, más a menudo con escisión quirúrgica, láser, cauterización o congelación, seguida de histología para confirmar el diagnóstico. Debido a que son muy vasculares, es importante un control cuidadoso del sangrado durante y después del procedimiento.