Un nevus azul se forma cuando las células productoras de pigmento terminan más profundas en la piel de lo habitual y se agrupan allí. La genética, la exposición a los rayos UV y los cambios hormonales pueden desempeñar un papel, pero no hay una causa única probada.
La mayoría de los nevos azules son completamente benignos y permanecen estables de por vida. El riesgo de que se desarrolle un melanoma en un nevus azul es bajo pero ligeramente más alto que en un lunar marrón típico, por lo que cualquier cambio visible o nuevos síntomas deben ser revisados.
Si un nevus azul parece típico y no cambia, no se necesita tratamiento más allá de un monitoreo regular. Cuando se necesita extracción, por ejemplo, si cambia, se traumatiza repetidamente o parece atípico, generalmente se extirpa quirúrgicamente y se envía para histología; no se recomiendan los métodos de láser o congelación.