La dermatitis atópica es causada por una mezcla de predisposición genética, una barrera cutánea debilitada y una respuesta inmunitaria hiperactiva. Los alérgenos, el aire seco, los irritantes, las infecciones, el estrés y los cambios hormonales pueden desencadenar o empeorar los brotes.
Tienes más probabilidades de tener dermatitis atópica si está presente en tu familia, especialmente junto con asma, fiebre del heno u otras alergias. Los lactantes y niños son los más afectados, y la piel seca, las estaciones frías, el estrés y ciertas infecciones pueden aumentar el riesgo de brotes.
El tratamiento se centra en humectantes diarios, cuidado suave de la piel y medicamentos antiinflamatorios como esteroides tópicos o inhibidores de la calcineurina durante los brotes. En casos más severos, los médicos pueden agregar antihistamínicos, antibióticos, fototerapia o tratamientos sistémicos, y es importante manejar las alergias, infecciones y el estrés. Un monitoreo regular con nuestro análisis de piel con IA puede ayudar a seguir la respuesta y detectar brotes temprano.